martes, 4 de mayo de 2010

05 – 05- 2010 : 50 Mayos….


Números Mágicos que ameritan una buena reflexión… nunca hablo mucho de mi vida, prefiero escuchar las historias de vida de los otros porque escuchando se aprende más. Pero hoy quiero compartir un poco con ustedes, espero no aburrirles mucho...

Creo que nací en una época hermosa, donde todos éramos muy soñadores.

Imposible no devolverme en el tiempo….

Para abrazar la nostalgia de los años 60s y recordar los dulces momentos de mi infancia carente de muchas cosas materiales menos del amor de mi madre, de mi hermano, de mi abuela…

Mi colegio amado de la niñez, mis profes queridas, los jardines, la biblioteca donde pasaba largas horas extasiada en la lectura y la Virgen de Fátima a quien acudía en el recreo para contarle mis cosas.

Muy pronto llegaron los 70s y mi rebelde adolescencia…, reservada siempre, taciturna, soñadora, malgeniada a veces, eufórica otras. En mi terquedad, - dicen que es propia de las tauro -, dejé mi bello colegio de niñas y me empeñé en estudiar en un colegio mixto, de formación más bien liberal y muy pronto me vi marchando y gritando consignas de protesta por hechos sociales que ni bien comprendía pero que sentía de corazón. Mis compañeros del cole, amigos que aún frecuento, que hacen parte de mis recuerdos más queridos, el primer amor que se fue al cielo como un ángel, las minifaldas, la música y las películas de Sandro, de Raphael, las baladas de José José, los ovnis, las lecturas sobre el holocausto judío, las fiestas y lo más importante… una nueva oportunidad de vivir, después de una peritonitis.

Los 80s marcaron épocas de cambios constantes, de amores y desamores, definición de una carrera universitaria, empecé la década estudiando Farmacia y la terminé estudiando Administración de Empresas. Época de fiestas, de rumbas como decimos en mi tierra, época de paseos, de ver el amanecer al lado de una fogata, excesos juveniles al fin y al cabo con los amigos de la U, que también conservo como un tesoro aquí en mi corazón… José Luis Rodríguez reemplazó a Sandro en mis sueños y Alberto Cortez me cautivó para siempre… Mis primeras experiencias laborales y mi travesía por varias religiones, buscando quien sabe qué, para calmar mi espíritu insatisfecho.

Arribo a los 90 cometiendo errores que afortunadamente ya me perdoné… Pero la vida me tenía reservadas sorpresas lindas, encontré al amor de mi vida, ese ideal de hombre que tanto había anhelado e ingreso a trabajar en una gran empresa donde me formé profesionalmente y donde conocí unas magníficas personas que han significado mucho para mí. Llega la madurez, el retorno a la esencia de mi misma, a la introspección para encontrarme nuevamente con mi Padre.

Y en el año 97 a través de una fertilización in vitro podemos concebir y celebrar el nacimiento de nuestro único hijo, regalo inmenso de Dios en su amor infinito.

Y bueno, en estos últimos diez años Dios ha tratado con nosotros y hemos pasado por algunas pruebas que nos han permitido crecer y fortalecernos espiritualmente. Ya no hablo en singular como se habrán dado cuenta, ahora somos familia, hemos sido empresarios, muchas veces hemos ganado, otras no tanto, pero aquí estamos hoy, haciendo lo que nos gusta, y somos muy felices…

Gracias Padre amado por la vida que me has dado,

Por mi Madre, mi mano derecha, mi eterna compañera, hermosa, valiente, incansable, incondicional…

Por mi Esposo, mi amor, mi compañero, cómplice de todas mis locuras, mi idóneo, mi complemento en la similitud y en la diferencia…

Por mi hijo, hermoso regalo tuyo, al que amo visceralmente como es él, en sus excesos de cariño y a veces en sus indiferencias, quizás propias de la edad…

Gracias Señor por mi hermano, hermoso ser humano que me ha dado cuatro sobrinos preciosos, dos príncipes y dos princesas que lamento no tener a mi lado porque los amo como si fueran también mis hijos.

Gracias por el resto de mis familiares, por todo el amor que he recibido de ellos.

Gracias por mis amigas, hermanas del alma, las de antes, las de siempre, las de ahora, las que están lejos, las más cercanas, todas saben cómo las quiero y cómo me hacen de falta.

Gracias por las amigas que aunque no conozco personalmente, han dedicado unos minutos a compartir conmigo estos momentos. Seré muy feliz si algún día puedo abrazarlas de verdad.

A todos Señor los pongo delante de Ti, para que continúes bendiciendo sus vidas.

En estos 50 mayos he aprendido…

A amar a Dios sobre todas las cosas.

Que hay épocas buenas y otras no tanto, pero que tu, Señor, siempre sabes que es lo mejor para cada uno y que siempre tienes un propósito en todas las cosas que permites que pasen en nuestra vida.

Que debo amar a mis semejantes, ponerme en los zapatos del otro, ser tolerante y tratar de entender y respetar las formas de pensar de los demás.

Que no debo forzar ninguna situación, todo debe fluir armoniosamente.

Que no debo vivir en el pasado, que debo exorcizar los malos momentos y sacar del alma las cosas que hacen daño.

Que debo vivir livianita, en paz con los demás y conmigo misma.

He aprendido a ser honesta en todo, para poder mirar siempre de frente.

He aprendido a compartir los dones que Dios me ha dado porque un día cuando complete mi misión aquí y me vaya, no me llevaré nada.

He aprendido también a escuchar, a recibir el consejo, de los grandes y pequeños…
Y un montón de cosas más que espero poder compartir después… creo que esta retrospectiva da como para escribir un libro…jajaja!

Abrazos desde aquí, desde lo profundo mi ser.

Y ahora…. A celebrar!!!!!