domingo, 18 de junio de 2017

Barcos en Punto de Cruz

Las agujas, los hilos  y yo tenemos una íntima relación desde hace casi 50 años, crecí viendo a mi madre coser día y noche, mis juegos preferidos de niña eran hacer vestidos a mis muñecas con los patrones de la revista Burda, muy pronto pude interpretarlos, semejante locura!!!!  A los 7 años y a escondidas de mi madre tomé su máquina de coser Singer y aprendí, me cosí un dedo pero aprendí y me siento muy orgullosa de esto, me tragué el dolor y las lágrimas pues si ella se enteraba nunca me dejaría volver a coser en su máquina. 

Por la misma época fui a la escuela primaria, Escuela anexa a la Normal Superior de Señoritas, una de mis materias favoritas fue por supuesto la clase de Trabajo Manual, entonces los bordados se hicieron parte de mi rutina diaria. Las puntadas de cordón, el pasado, la puntada atrás, con todas me familiaricé hasta que llegó el punto de cruz y ese si me dio una lata... pero apareció la tía!

Mi tía Carmelita, todos le han llamado así desde siempre aunque su nombre es lindo, Carmen Aydé! Ella comenzó haciendo mis tareas hasta que un día se cansó y me puso al borde: o aprendes o aprendes!  Con ella aprendí este bordado tan bonito, tan tradicional, que nunca pasa de moda y que exige tanta paciencia.

Retomé el punto de cruz muchos años después cuando estaba en la dulce espera de mi hijo, hice muchas cosas que ya no están por el uso, sobre todo baberos y toallas. Coleccioné durante años las revistas Ideas, me enamoré de un proyecto de barcos que quedó iniciado y guardado. Hace unos días me lo encontré y nuevamente me antojé de terminarlo al ver tantos proyectos lindos en el face, en los blogs, en instagram. El bordado está de moda!

El proyecto original eran dos imágenes de barcos para dos cuadros, lamentablemente en una de esas jornadas de aseo, de deshacerse de las cosas y cosas que no usamos y que ocupan tanto espacio, saqué mis revistas de Ideas y las regalé todas sin fijarme que entre ellas iba el proyecto aún sin acabar. 

Logré terminar uno de ellos y espero encontrar otro que le haga juego o de pronto alguna amiga por aquellas circunstancias del azar lo tenga. Pues aquí están mis añejos barcos, me encantan, me parecen tan nostálgicos como todos los tiempos idos...



Barcos como olas, como alas.
Barcos que buscan barcos
como labios, como besos.
Barcos que regresan
como infancias, como ayeres
como pinceles de nuevo color
sobre el pasado.
Barcos que zarpan y que se alejan, 
que derriten en los ojos
su distancia.
Barcos que naufragan y se hunden, 
que doblan sus huesos
sobre una roca.
Barcos, siempre barcos
que zarpan, que atracan,
que se van y que regresan.
Como olas, como alas.

Toni Garcia Arias